Parece que al final, y más allá de mi opinión conceptual (que igual se mantendrá inalterable), Pepé Santoro está en vías de conseguir algo como lo que ya hizo en su último interinato al mando del equipo (2005, ganó 4, empató 5 y perdió sólo 1).
En esta oportunidad, la víctima del "Nuevo" Rojo fue el tristísimo River de Passarella. Recalco nuevamente lo de tristísimo, para aclarar que me refiero tanto a la actuación del equipo en el verde césped como al desempeño de su "hinchada" en las tribunas del Monumental.
El planteo que presentó el Rojo de entrada, claro, no me sorprendió. Se ve que Pepé votó por la segunda opción en la encuesta que, durante la semana, presentó el sitio oficial del club.
Aún así, el primer tiempo de Independiente no fue bueno, llegó sólo 1 vez al arco y encima se distrajo en la jugada previa al gol de River.
Párrafo aparte para Denis: no te podés comer un gol así. Antes, en un mano a mano, definía siempre a las manos del arquero de turno. Ahora, cuando está en la línea, la saca con el cuerpo en vez de meterla. Increíble. Esperemos que pronto cambie la mano del Nº 19, porque encima que es el único delantero que pone el DT, desde la tribuna tenemos que soportar esos bloopers de mierda.
Pero en el segundo tiempo, se dio un cambio de planes. No para Independiente, que siguió apostando a la estrategia del contragolpe, sino para los locales que, quizá apelando a su apodo histórico, se fueron replegando, pero cada vez marcando peor.
El gol del Rojo fue lindo, pero como no podía ser de otra forma sucedió con características de lo que nos viene pasando en este torneo: 1) la jugada fue de contrataque (el sello del DT actual). 2) Hubo sufrimiento cuando la pelota pegó en el palo en vez de entrar limpita tras el formidable tiro del Rengo Díaz. Por suerte estaba Machín para meter el rebote. Pero hasta en los goles tenemos que sufrir.
Después, con River yendo pero no volviendo, se vinieron todas las otras opciones que fallamos: Machín en el palo, Fredes, y Moreno (x 2, ambas increíbles).
Más allá de haber levantado el nivel y no haber perdido en el estadio más amargo de la Argentina después de muchos partidos, nos fuimos con una sensación de insatisfacción por no haber podido romper la racha.
Apostillas del gallinero:
-Al no prestarle tanta atención cotidianamente, no sabía que River estaba tan mal, dentro y fuera de la cancha. Ayer lo comprobamos in situ: son horribles, jugadores, DT, dirigentes e hinchas.
-Tremenda la mala leche que tuvimos con la lesión de Rolfi.
-Si Pepé metía a Moreno o Sosa por Fredes y jugábamos con 2 puntas y el Rengo cuando ellos hacían agua atrás, ¿hubiera salido 1-1 igual?
-Bien Rengo Díaz. Al fin.
-Bien Machín, pero no coincido en que fue la figura de la cancha. Los medios deportivos son de terror.
-De nuevo, mal Denis en la definición, lo mismo que Moreno. No podemos errar los goles que erramos y seguir perdonando rivales.
-Insisto y no me canso de decirlo: se podrá equivocar, pero es el alma del equipo: gracias Lucas Pusineri.
-El árbitro, un tremendo hijo de puta. La expulsión de Rodríguez fue pedida por Passarella un minuto antes (por otra jugada) y el puto esperó la primera infracción posterior (que no era ni para amarilla) para compensar la expulsión de Augusto Fernández.
-Si el Negro metía el gol en la última jugada, yo todavía estaría en el gallinero festejando. Lástima.